Los productos cosméticos de origen natural y orgánico suponen un incremento de ingresos dentro de la oficina de farmacia y herbolarios, los datos confirman que la venta de productos naturales crece alrededor del 20% cada año, debido a la creciente demanda e interés de los pacientes-clientes.

Desde hace varios años la sensibilización de los consumidores ante los compuestos nocivos que contienen numerosos productos de higiene y cosmética están propiciando un mayor conocimiento sobre productos, evitando la compra de aquellos que contengan parabenos o las sales de aluminio. 

Debido a estos motivos, se pronostica un sustancial crecimiento del mercado de la cosmética natural motivada principalmente por la preferencia de los consumidores por los ingredientes naturales frente a los sintéticos. A esto se suma la previsión de un marco legislativo que apoye decididamente el mercado de la cosmética natural antes del 2020 en la UE y el amplio número de marcas de cosmética natural que han surgido durante los pasados años.

Como consecuencia los propios laboratorios cosméticos y farmacéuticos centran sus esfuerzos en estudiar y comprobar la eficacia de las plantas medicinales en la piel.

 

Entre las plantas que más demandan los consumidores se encuentran:

Rosa de mosqueta: por su capacidad para mejorar el aspecto de la piel. Esta planta puede ayudar a regenerar las células de la piel, ya sea para tratar quemaduras, cicatrices, acné e incluso estrías. Además de mantener la piel hidratada, su aceite es ingrediente de varias cremas y productos cosméticos para mejorar la apariencia de la piel, brindando elasticidad, minimizando también la aparición de arrugas y líneas de expresión.

Aloe Vera: es un aliado muy potente para cuidar y proteger la piel. En cosmética, son muchas las firmas que presentan productos innovadores e infalibles hechos a base de esta planta medicinal. Dentro de los beneficios que aporta a la piel destaca: Su excelente poder de hidratación; Facilita la limpieza de la piel; Ayuda a cicatrizar y a regenerar la piel muerta, estimulando y fortaleciendo la piel.

Centella asiática: se ha convertido sin duda en el nuevo Aloe Vera, sólo que además cuenta con otros alicientes como la producción de colágeno, por lo que puede considerarse como una de las mejores plantas para luchar contra los signos del envejecimiento.

Avena: es uno de los cereales más beneficiosos para la piel, tiene propiedades suavizantes e hidratantes gracias a los minerales y aminoácidos que contienen. Los tipos de piel que más se aprovechan de sus características son las pieles más secas y sensibles.

Karité: es un árbol de origen africano de cuyos frutos se obtiene la manteca de karité. Esta manteca es un potente emoliente, ya que es grasa vegetal pura con grandes efectos regenerantes y suavizantes en la piel.

Jojoba: es el nombre de un árbol autóctono del desierto de Sonora, al Norte de México. De su fruto se obtiene el aceite de jojoba, con un elevadísimo porcentaje en ceramidas y vitamina E, lo que hace que al aplicarlo nuestra piel retenga la hidratación y al mismo tiempo trabaje en la regeneración celular.  Además, es un excelente regulador de la grasa.

 

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